Romo es un sitio sin tonterías. Manos y huerta. Sin filtro. Pizza hecha para dar placer, para volver, para sentarse juntos sin comerse el cuento. Porque hay demasiada comida rápida sin alma y demasiada alma que no se puede pagar. Aquí hay sabor que conecta, estética clara, ritmo callejero y respeto absoluto por el producto. Una pizza que se vuelve favorita. Barrio por barrio. Ciudad por ciudad.
Rafa Panatieri y Jorge Sastre abren ROMO desde el oficio, no desde el discurso. Se conocieron trabajando juntos en Barcelona y entendieron rápido que cocinar bien no va de adornos, va de criterio, producto y repetición. Rafa nació en Brasil, creció en una familia marcada por la cocina y por unas raíces italianas que se viven en la masa, no se explican. Su abuela encendió la chispa y él la convirtió en método tras más de diez años cocinando y aprendiendo entre Sudamérica y Europa, con Italia siempre como referencia y España como lugar donde todo termina de encajar. Jorge es de Madrid, de cocina desde casa y de vocación temprana. Se formó con disciplina en cocinas exigentes de Madrid y La Rioja antes de establecerse en Cataluña, donde afinó una manera de trabajar precisa, constante y sin atajos.
Juntos levantaron Sartoria Panatieri y Brabo, proyectos que demostraron que la pizza puede ser seria sin dejar de ser popular, que lo artesanal solo importa si se nota, y que el respeto por el producto no necesita explicación. ROMO nace desde esa misma ética, llevada a un formato más directo y más callejero. Aquí se hace pizza romana con actitud: masa que cruje, sabor potente, sin bullshit. Embutidos propios, ingredientes vivos, manos y huerta. Un espacio claro, sin adornos innecesarios, con ritmo urbano y saber gastronómico real. Porque hay demasiada comida rápida sin alma y demasiada alma que no se puede pagar. ROMO es pizza romana pensada para comer bien, rápido sin complicaciones ni discursos innecesarios. Ingredientes vivos, técnica precisa y un ritmo ágil, de los que encajan en el día a día. Un sitio sencillo, honesto, al que se vuelve porque funciona y porque el sabor está donde tiene que estar.